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Inercias



Los ojos medio dormidos de las persianas nos espían en las madrugadas,

engañamos a la soledad con el humo de almas vacías.

Prefiero el frío del cemento que las paredes gruesas

que descansan en la doble vuelta de llave de la melancolía.

 

Tengo miedo a reconquistar los espacios que te llevaste con la primavera,

me coseré flores en el cuerpo para que nunca me alcance el gris del día.

 

Dejamos de hablar con los árboles, olvidamos la poesía porque nos distraía

y ahora somos una mano perdida que sigue la inercia sin luz de los días.

 

Programamos el amor y la obsolescencia se ha forjado valiente y sólida.


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Imagen de Gabriel Piñero

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