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Volvemos en siete minutos


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Imagen de Gabriel Piñero

Vas volando con el corazón a mil por hora, con los brazos extendidos y sin moverte mucho, que es como vuelas últimamente (más por estética que por comodidad) y te cruzas con un letrero rojo de letras blancas que te recuerda el sabor de una bebida con gas que sabes que necesitarás en un par de horas. Es un día importante, por eso te has puesto una ropa muy limpia que te ha planchado y doblado un osito de peluche que estaba viviendo hoy en tu casa. Es un día muy importante porque vas a cumplir tu sueño. Todavía no sabes muy bien cómo definirlo pero puedes localizar en el pecho las ganas de luchar por él.

 

Debes de haber aterrizado porque estás caminando. Estás a punto de atravesar la puerta de la frutería donde has quedado con la persona que te va a ayudar a conseguir tu sueño, pero en ese instante escuchas una melodía que te recuerda que no quieres ni manzanas ni mangos, que lo que tú de verdad quieres es un buen bocadillo redondo y blandito con semillitas de sésamo en el pan y relleno de carne, lechuga y panceta bien crujiente. Y eso ahora mismo es lo más importante, porque tienes más hambre y sed que Tántalo, y necesitas en tu lengua burbujas de diferentes colores y una buena ración de patatas fritas. Además, hoy puedes aprovechar el dos por uno si lo pides para tomar dentro del restaurante.

 

¿Qué es eso que huele así? Eres tú. Fatal. No puedes ir a ningún sitio así, hueles a cebra muerta -que, por cierto, esta semana hay una oferta en complementos animal print que deberías tener en cuenta- y no vas a poder convencer a nadie de que te eche una mano en ninguno de los proyectos de vida en los que... Buf, hueles muy mal, pero podrías oler como las nubes… Te cruza por la mente que todavía no sabes a qué huelen y… Vuelves a oír esa música, definitivamente deberías hacer algo con ese olor corporal –y así aumentar tu belleza y tu nivel de vida y vivir en una barca con marineros apretados y chicas en bikini-, y con esos dientes, que se te están cayendo todos ahora mismo, los tienes agarrados a la encía pero colgando a la vez, qué desagradable. Lávatelos con una buena pasta dentífrica, no con una cualquiera. Pero en medio de todo esto vuelves a notarla, como un pajarillo, ¡la sensación en el pecho! ¡Las ganas de luchar!

 

Lo único que necesitas es encontrarlo y definirlo, o definirlo y encontrarlo, pero tienes que saber cómo, y para eso deberías utilizar el mejor buscador. Vuelos. Ropa. Trabajo. Chollos. Casa. Te das cuenta de que tienes un periódico en la mano y, aunque no puedes leer, sabes lo que pone, cuál es, qué ideología vende, y te gusta. Pero tienes que concentrarte. Ahora vas a dejar el periódico y a no entretenerte más. Ya no tienes hambre, ni sed, deja de pensar en que por algún motivo sabes cuál es el mejor supermercado de tu ciudad y las ofertas de esta semana. No sientes cansancio pero te tomarías un buen café, y te gustaría que te lo sirviese un actor famoso, con traje… Céntrate: la frutería, la persona que te va a ayudar, la ilusión de tu vida, venga.

 

Comienzas a volar de nuevo, para no perder más tiempo. El tiempo es algo con lo que no se puede contar. Aceleras. Un avión – aparta… - viaje más hotel en Kuala Lumpur – no sabes dónde está en el mapa, la duda no te deja centrate, sacas el móvil, ese no es el móvil que sueles tener, no pasa nada, abres un buscador, el móvil tiene otro y te estampas con un felino gigante y negro, como una pantera, pero no es una pantera. Caes al suelo y sabes que en otras circunstancias ahora serías una papilla con hierro, zinc y vitaminas A y C que ayudan al desarrollo del sistema inmunitario, pero estás de una pieza. Levantas la vista para mirar al gran felino y ahora solo hay un par de zapatillas deportivas…. ¡La frutería! ¡Tus expectativas vitales! ¡Vamos! Visualizas la puerta de la frutería, blanca y con una manzana refulgente, y la abres, por fin entras y escuchas una voz femenina: ¿En qué te puedo ayudar? Vas a hablar, pero antes de que abras la boca comienza un nuevo día. Otro día en que el osito mira desde su envase cómo tú haces la colada, en que envías emails sin parar para encontrar un trabajo, en que piensas en actores famosos cuando insertas tus cápsulas, buscas, sigues buscando, en algún punto de internet seguro que… y vuelves a olvidar tus sueños.


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