EL RAMALLETS 2666

MANIFIESTO

En las profundidades del Engolasters, en las abisales aguas de este enorme lago en el corazón del Principado de Andorra, la nación más pequeña y antigua del mundo, la tripulación del submarino Ramallets 2666, único elemento de la orgullosa flota del “Pais dels Pirineus”, malvive en su interior esperando órdenes del almirantazgo y un enemigo a batir, realizando mientras tanto protocolarias revisiones de maquinaria, ejercicios cronometrados y enervantes inmersiones a profundidades fuera de reglamento. 

 

Al tiempo, para sobrellevar el mal olor, el involuntario roce de los cuerpos y el desdén han decidido (orden directa de capitanía, en realidad) fabricar una revista literaria que, en ausencia a día de hoy de una tercera Guerra Mundial o un breve pero sangriento conflicto con el Obispado de Urgell, les reporte, si no de las armas, al menos gloria en letras y satisfacción en lo colectivo al difundir entre naturales y foráneos cierto arte.

 Y todo desde un caparazón de acero sumergido a 80 metros de profundidad.

 

Así emerge Torpedo, una revista temática de publicación trimestral que mediante la literatura y otras disciplinas artísticas busca impulsar a modo de parafina o gasóleo el motor de este pesado gigante submarino. La tripulación entiende ésta como la única (y genuina) manera de ganar terreno, o agua, en esta guerra de fronteras tenues, por lo que lejos de merodear alrededor de una vaga y grandilocuente idea fundacional prefiere garabatear un poema erótico en las hélices, un haiku en la espoleta de proximidad o un relato bizarro en monólogo interior lógico en el bellísimo metal plateado del cuerpo de un torpedo a propulsión eléctrica y pronunciar, en llamas la garganta, ¡fuego, fuego, fuego! 

 

A decir verdad también podemos llevarnos la contraria y proponer que en estos momentos históricos en los que se cierne un vuelco de modelo al compás de violentos cambios estructurales, en este contexto donde lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no termina de nacer el aceleramiento de la brecha se nos impone como misión: criticando por un lado el viejo paradigma en un sentido holista y, por otro, propagando, con acciones sometidas al sigilo de la autopropulsión rígida, dirigidas al cambio, usando oxígeno puro para no delatarnos, propagando decíamos, prometiendo incluso, nuevos horizontes de abochornada y radiante felicidad.

 

En definitiva, con la audacia de un iluso, buscamos un momento de reflexión pausada en un mundo de cambios que va a toda prisa, en donde lo lento es sinónimo de poco eficiente o improductivo. Así creamos este lugar como una oda a la pausa, recogiendo la mejor herencia del tiempo que muere pero impulsándola con nuevas materias primas de los tiempos que se avecinan.

TRIPULACIÓN

BITÁCORA

ubicación estimada