BITÁCORA (historia de la tripulación)

No sé de dónde había salido, pero un día, como un pájaro herido, apareció junto a el capitán. A ninguno nos sorprendió demasiado, a fin de cuentas, así habíamos llegado todos, animales rotos, al submarino.

Aunque estos días en blanco podría dedicarlos a descansar, he evitado estar en mi camarote. Allí me asfixio y siento que estoy a punto de volverme loca, como en aquella celda en la que pasé 2739 días, siete años y medio para acabar pronto.

Era la hora. Llevaba un rato en la sala de reuniones, caminando en paralelo a esa larga y estrecha mesa en la que la tripulación se reunía de vez en cuando para discutir las claves de nuestro devenir. Hoy era uno de esos días.

Carlitos Michavila. Su nombre resonaba incesante en mi cabeza acompasado por el ritmo ancestral del propio submarino. Y digo ancestral porque me parecía la voz misma del mar, a veces suave, clandestina como el tacto de una mantarraya rozando la barriga metálica de nuestra nave, y otras, furiosa como un leviatán a punto de hacernos pedazos.

Capítulo 3 del Diario del artillero: "El despertador sonaba a lo lejos, debían de ser las 6:00 AM. Cuando abrí los ojos me encontraba en medio del pasillo tapado con una manta. Me dolía la cabeza, como cada mañana. Puta resaca. No tendremos comida, pero sí whisky y aspirinas. Algo es algo. En la guerra la única pastilla que vi era la de anfetamina. Después de tomarla tampoco me dolía la cabeza..."

Segundo capítulo del Diario del oficial diésel, Carlitos Michavila: Ojos rojos de conejo. "Lo veo venir. No es que tenga buena vista, eso, al fin y al cabo, aquí abajo, no sirve de mucho; un submarino es una covacha atravesada por un pasillo larguísimo por el que uno no puede caminar sin tropezar con latas de conservas, extintores, ristras de plátanos, barandillas, tuberías, tableros de mando, literas, sacos llenos de provisiones, torpedos, manivelas… "

Tercera entrada del Diario de Mila, oficial de radio y sistemas de escucha del Ramallets 2666. "Querido diario de a bordo: Me duele tanto la cabeza que tengo que escribirte con la frente apoyada en el cristal de mi ojo de buey. Ayer, me sentía tan animada por mi éxito a la hora de establecer lazos con la tripulación que decidí salir a dar una vuelta por el submarino tras haber oído a Emil y al artillero..."

Primera entrada del diario de bitácora del oficial diésel, Starten. "Como prófugo de la justicia escribir un diario resulta atrevido; hacerlo, además, en un submarino, donde no podría quemarlo si la policía fiscal, a modo de hurones entrando en una madriguera ciega, viniera a buscarme, es insensatez. Pero la terapeuta recomendó.."

Cuaderno de bitácora 2, 24 de diciembre, escrito por Emil Farad, navegante del Ramallets 2666. "24 de diciembre: 75°08′00″ latitud sur, 45°07′00″ longitud oeste. Una vez en el punto indicado por el capitán, se mandó al personal de máquinas que apagara la caldera. No nos moveremos más durante algunos días, al parecer tenemos que esperar órdenes..."

Primera entrada del Recetario de supervivencia de la chef del Ramallets 2666. "Aunque me pese, por fin tengo un momento de tregua y puedo abandonar los fogones. No es que no quiera dejar constancia de mi vida en el Ramallets pero la tripulación tiene la mala costumbre de comer, ..."

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