Capitulo 2: Los gilipollas

Nadie se puede imaginar lo que significa vivir debajo del agua. Es cierto que uno se acaba acostumbrando, pero la sensación de estar atrapado en una cárcel sin ventanas te ronda continuamente la cabeza. En cierto sentido es como la guerra. La puta guerra. Yo he estado en varias, sé de lo que hablo.

 

Ayer, después de un largo día de planificación en el que estudié con detenimiento De la guerra,  fui a sentarme a la sala común. Si la comparas con una sala de una casa, era una mierda, pero para nosotros era un lujo. Teníamos tocadiscos, sillas cómodas y whisky barato, ¿qué más se puede pedir?

 

Poco después de sentarme y poner a girar el primer álbum de Black Sabbath en el tocadiscos, escuché que la puerta de la habitación de Emil se abría. Emil no suele hablar mucho, aunque parece inteligente y de fiar, además sabe lo que es la guerra. Por eso, cuando vi que salía de su habitación, por ese pasillo tan estrecho, le grité para que se acercase a la sala común.

 

- ¡Emil, sírvete uno de estos! –le dije después de acabar la copa de whisky de un trago largo- ¡Venga! ¡Yo me pondré otro! ¡Sin hielo! En la guerra no teníamos hielo, pero sí whisky y mucha mierda que soportar, así que aprendí a beber sin hielo. Incluso sin vaso –continué-.

 

- ¿Sabes Emil? tener compañeros inteligentes es fundamental. En la guerra he tenido al lado todo tipo de gente y, joder, le tienes cierto aprecio a todo el mundo, hasta a los gilipollas. Eso sí, los gilipollas suelen morir antes, así que no te daba tiempo a cogerles cariño. Los peores eran los que creían en algo, sobre todo los que eran deterministas. Los deterministas son gilipollas.

 

Serví las dos copas sin hielo y le di una a Emil (él sabía lo que era la guerra), coloqué la aguja al principio del vinilo, agarré mi copa y me hundí en la silla para continuar con la conversación:

 

-En la guerra conocí a un gilipollas. Digo a un determinista. El muy capullo creía en el destino. Un brujo le había dicho que moriría de cáncer con setenta años, algo que creía firmemente, por eso no tenía miedo a la muerte. Murió de ocho balazos en el pecho.

 

What is this that stands before me?

Figure in black which points at me

Turn 'round quick and start to run

Find out I'm the chosen one

Oh, no!


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