Artículos con la etiqueta "Cristian Rubio Villaró"



REVISTA TRIMESTRAL · 07.05.2019
Relato de Cristian Rubio para el número cuarto Narcosis de nitrógeno. "Quinientos treinta millones de televidentes siguen la histórica retransmisión: siete peldaños separan al homo sapiens Neil Armstrong del irrepetible acto de pisar la Luna por vez primera."
REVISTA TRIMESTRAL · 13.12.2018
Narval (cuento) El gato Filomenus, por Cristian Rubio: "Pido permiso para subir al puente de mando. — Adelante — responde la voz del comandante. Trepo por la escalera, me aseguro con el arnés y salgo al exterior donde soy asaltado por el rugido del viento y un frío impregnado de humedad. Me amarro con las dos manos al resbaladizo metal de la barandilla y presencio la proa del submarino..."

REVISTA TRIMESTRAL · 30.07.2018
Narval (cuento) de Cristian Rubio Villaró para el número 2 de Torpedo, Distopías: es el futuro, amigo. "Vosotros ya lo sabéis, el castigo por esconder un gato doméstico era la muerte y nosotros teníamos dos. La fecha límite cumplía a medianoche y ahí continuaban, en el sofá, en forma de huevo el pequeño y en posición de esfinge el mayor. Los gendarmes no tardarían en llegar..."
BITÁCORA · 04.04.2018
Segundo capítulo del Diario del oficial diésel, Carlitos Michavila: Ojos rojos de conejo. "Lo veo venir. No es que tenga buena vista, eso, al fin y al cabo, aquí abajo, no sirve de mucho; un submarino es una covacha atravesada por un pasillo larguísimo por el que uno no puede caminar sin tropezar con latas de conservas, extintores, ristras de plátanos, barandillas, tuberías, tableros de mando, literas, sacos llenos de provisiones, torpedos, manivelas… "

BITÁCORA · 19.03.2018
Primera entrada del diario de bitácora del oficial diésel, Starten. "Como prófugo de la justicia escribir un diario resulta atrevido; hacerlo, además, en un submarino, donde no podría quemarlo si la policía fiscal, a modo de hurones entrando en una madriguera ciega, viniera a buscarme, es insensatez. Pero la terapeuta recomendó.."
21.02.2018
Cuento de Cristian Rubio Villaró: "Gerard Yamashita era un hombre de cultura que leía a Séneca antes de acostarse y no desayunaba sin un par de páginas del “De pictura” de Alberti; protegía su incipiente calvicie con una gorra plana, de esas que ya no se llevan y fumaba casi siempre. Sus tres carreras de humanidades no le proporcionaban trabajo ni riqueza y para ganarse la vida había tenido que endeudarse y abrir un bar en el corazón del Raval de Barcelona, en la calle Robadors, la de..."