Chúpate esa, Stalin

El despertador sonaba a lo lejos, debían de ser las 6:00 AM. Cuando abrí los ojos me encontraba en medio del pasillo tapado con una manta. Me dolía la cabeza, como cada mañana. Puta resaca. No tendremos comida, pero sí whisky y aspirinas. Algo es algo. En la guerra la única pastilla que vi  era la de anfetamina. Después de tomarla tampoco me dolía la cabeza.

 

Sin esperar a que la torpeza mental se disipase, me dirigí a la sala de reuniones. En algo más de una hora, casi toda la tripulación estaría al tanto de los planes exactos de las dos próximas semanas. Se acerca un mes crucial para el futuro de Andorra. El Ramallets es clave. Necesitamos reponer fuerzas para encarar la primera prueba de lanzamiento.

 

Os contaré un secreto, un secreto de Estado. Un puto secreto de Estado. Supongo que no estaréis acostumbrados a escucharlos. Pues ahí va: la armada andorrana ha desarrollado una actualización del VA-111 Shkval. ¡EL JODIDO SHKVAL!

 

Sí, sé que parece raro, pues todo el mundo sabe que el diseño del Shkval es uno de los mayores  misterios rusos, pero nosotros lo tenemos. Los jodidos planos del diseño en nuestras manos. ¿Que cómo los conseguimos? Pues bien, hace cinco años Masha Ivanovich volvió a su país para infiltrarse en el servicio de inteligencia militar ruso. Masha es la mejor espía andorrana y  bisnieta de Nikolái Ivánovich Bujarin. Sí, del puto Bujarin. Su abuelo era un hijo bastardo que acabó huyendo a Andorra. A Masha la conocí cuando se casó con una buena amiga mía: Meritxell. Menuda boda. Pero no nos andemos por las ramas: como venganza por el asesinato de su bisabuelo, Masha decidió colaborar en este plan de contrainteligencia que desarrollamos durante años de viajes secretos a Rusia.

 

Todavía no había nadie en la sala de reuniones, así que me fui al salón. Oler la galleta y darle un par de tragos a la botella me ayudarían a pasar la resaca. Me asomé a la puerta de la sala y empecé a palidecer. El sudor frío empezó a brotar de mi frente. No podía ser.  No quedaba whisky, alguien se lo había bebido. Comentaré con el Capitán el tema de las anfetas, las necesitaremos para el puto dolor de cabeza.

 

No podemos fallar. La estrategia de Masha no fallará. Chúpate esa, Stalin.


TE PUEDE INTERESAR...

IR AL INICIO DE LA BITÁCORA

SEGUIR LA HISTORIA DEL ARTILLERO

LEER LA BITÁCORA ANTERIOR


Escribir comentario

Comentarios: 0