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Hablemos de geopolítica: Así se domina el mundo



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HABLEMOS DE GEOPOLÍTICA:

ASÍ SE DOMINA EL MUNDO

Vivimos un momento histórico, social y político en el que todo lo sólido se resquebraja, en el que el mundo que habitamos cambia de manera acelerada y, con él, el orden mundial que conocemos. En este contexto, de pugna por cimentar un nuevo orden, la geopolítica vuelve a estar de moda, aunque nunca se haya ido. Por ello, el libro al que vamos a dedicar unas líneas tiene especial interés.

 

Así se domina el mundo. Desvelando las claves del poder mundial (Ariel, 2017) es una obra escrita por Pedro Baños, uno de los mayores expertos en geopolítica en España. El autor es Coronel del Ejército de Tierra y diplomado de Estado Mayor en situación de reserva, ha colaborado en la sede del Parlamento Europeo de Bruselas como asesor militar y participado en tres misiones en Bosnia-Herzegovina (UNPROFOR, SFOR y EUFOR), además de haber publicado en una veintena de periódicos y revistas, entre otras muchas cosas.

 

Nos encontramos ante una obra que está siendo un éxito en ventas, algo que podría resultar un tanto extraño teniendo en cuenta el tema a tratar. El autor ha conseguido llevar al gran público un tema central, habitualmente reservado para académicos o personas con un alto interés en el ámbito. Así, la estructura del libro participa de este propósito, empezando por acercarnos a una aproximación elemental, describiendo el concepto de geopolítica y geoestrategia y continuando con una visión básica de cómo es el mundo. Posteriormente, nos adentramos en este mundo, planteándonos principios inmutables de esta ciencia, como pueden ser que el estado actúe como un ser vivo, que no hay aliados eternos sino intereses permanentes, así como las geoestrategias inmortales, tales como la intimidación, el cerco y contracerco o la creación del enemigo. Además, finalizando el libro, vemos la parte humana de la geopolítica, cuando el autor analiza errores frecuentes y pecados capitales que se cometieron y se comenten a lo largo de la historia.  

 

Puesto que introducirse en el mundo de la geopolítica y de las relaciones internacionales no es sencillo, fundamentalmente para el lector no iniciado, es probable que la comprensión de las estrategias que siguen los estados dentro del sistema interestatal en el que vivimos sea, cuando menos, impactante, más propio de ficciones como House of Cards o Juego de Tronos. Como bien señala el autor, esto tiene que ver con los imaginarios, mitos, lugares comunes, prejuicios o simplificaciones con las que construimos nuestra realidad, nuestra forma de ver el mundo. En este punto, los medios de comunicación tienen un gran peso, pues estrategias clave en geopolítica, como son, por ejemplo, la creación de un enemigo (promoviendo información falsa sobre un determinado actor) o la victoria en la guerra de ideas son realidades que se construyen a diario desde los propios medios, tal y como insiste Baños a lo largo del escrito. En efecto, todos conocemos mantras que el texto señala como tal, como “intervención humanitaria”, “defensa y promoción de los derechos humanos” o “protección de la democracia”, que materializados en terreno distan de corresponderse con la realidad.

Partiendo de esta base, cabe señalar que el punto fuerte de la obra es precisamente eso: presentar de forma atractiva, divulgativa, entretenida y sencilla algo denso y lleno de nubarrones como es la geopolítica, lo que convierte el texto en una lectura divertida para cualquier perfil de lector. Pero, ¿qué es la geopolítica? Responde el autor: “La actividad que se desarrolla con la finalidad de influir en los asuntos de la esfera internacional, entendido este ejercicio como la aspiración de influencia a escala global, evitando, al mismo tiempo, ser influidos” y “la actividad que realizan aquellos que persiguen regir los designios mundiales al tiempo que tratan de impedir que otros actores internacionales dirijan los suyos, aspirando a que nadie tenga capacidad para entrometerse en sus decisiones”. Para ello, los estados no solo emplean el poder duro, es decir, el uso de los ejércitos, sino que desarrollan estrategias de poder blando como son el dominio financiero, económico, cultural o mediático.

 

Siguiendo las explicaciones de Baños, el poder duro no solo se emplea de forma directa, con intervenciones militares, pues en la actualidad tienen especial peso las denominadas guerras proxy o intervenciones indirectas por actores aliados. El autor pone como ejemplos, entre otros, las intervenciones de EEUU: desde el apoyo en Afganistan a los Muyahdines en los años ochenta, hasta el apoyo en la actualidad en la guerra de Siria a grupos opositores al gobierno de Al Assad, para explicar que las disputas se hacen de manera indirecta, esto es, se utiliza un escenario como Ucrania, Georgia o Siria, para establecer una pugna entre grandes potencias (como son Rusia o EEUU) apoyando a actores interpuestos.

 

Como señala el autor, poderes blandos como la cultura y los medios de comunicación son claves. Así, a lo largo del libro nos queda claro que desde la II Guerra Mundial el dominio de EEUU como potencia hegemónica no solo se ha basado en representar la primera economía y el primer ejército del mundo, sino que ha poseído y posee el dominio del aparato cultural, esto es, la imposición a nivel internacional del American Way of Life. Uno de los mejores ejemplos plasmados en la obra, es la mayor herramienta para la expansión de la cultura estadounidense es sin duda Hollywood, pues según el Observatorio Audiovisual Europeo, el 70% de los productos de la industria mundial del cine pertenecen a EEUU, seguido por un 26,2% de la UE. Así, el proyecto que elaboró el Pentágono en 1949, un acuerdo entre la industria del entretenimiento y las fuerzas armadas norteamericanas, según el cual, las instalaciones militares del ejército, así como asesoramiento y recursos, serán puestos a disposición de aquellas producciones que cumplan con ciertos requisitos. Como afirma Baños, obviamente, estos requisitos tienen que ver con exponer una buena imagen de las fuerzas armadas del país americano, así como de su gobierno.

 

Otro ejemplo histórico citado en el libro, en este caso para retratar el dominio económico, también de construcción de la hegemonía de EEUU, fue el Plan Marshall, que más que una ayuda a los países europeos, es la reconstrucción de una Europa subordinada a EEUU, esto es, la modelación de un orden mundial con liderazgo de la potencia americana en el que tanto UE como Japón (que también contó con su propio plan de reconstrucción) conforman una relación determinada por los intereses estadounidenses y como freno a la expansión de la URSS.

 

Pedro Baños prosigue así analizando, en clave de realismo político, todas estas estrategias de dominio que nos dan a entender que en geopolítica la ideología es secundaria. En última instancia, predominan los intereses estatales y de las clases dominantes, algo que atraviesa cualquier decisión geoestratégica, para la que no se deja de utilizar información falsa para justificar una intervención militar (como las famosas armas de destrucción masiva en Irak), llevar a cabo alianzas con países que distan de respetar los derechos humanos o la venta de armas a países que, obviamente, las van a utilizar en guerras. Como ejemplos cercanos que se citan, tenemos la relación de los países occidentales con Arabia Saudí a la que se vende armas que después utiliza en guerras como la de Yemen. En este sentido, vemos como desde occidente se demoniza a países como por disponer de armamento nuclear, algo que resulta cuanto menos hipócrita pues tanto Reino Unido, como Francia o EEUU son líderes en armas de este tipo.

 

Siguiendo con ejemplos actuales del texto, en los últimos años estamos presenciando una redistribución del poder a nivel mundial, con la consecuente lucha por un nuevo orden mundial. En esta pugna, encontramos a EEUU como potencia en decadencia y a China y Rusia como potencias que rivalizan por un dominio regional y mundial. Así, vemos como cada vez más, la estrategia estadounidense se está desplazando de Oriente Próximo para desplegarse alrededor de la frontera china, fundamentalmente en el propio mar de China, como forma de contener la expansión de la potencia asiática, algo que acelera la tensión en la zona. Del mismo modo, desde la caída de la URSS, la potencia americana está interponiendo cada vez más presencia militar en los países fronterizos a Rusia, para encauzar a estos dentro de su esfera de dominio. En efecto, en la última década las tensiones han ido creciendo y Rusia ha decidido dar un paso adelante para frenar la escalada estadounidense. Las guerras de Georgia en el 2008 o Ucrania en el 2014 son otros de los ejemplos que relata la obra.

 

Por otro lado, como no podía ser de otra forma, Pedro Baños destaca que la expansión de China a nivel mundial es cada vez mayor, siendo la primera potencia comercial y con mayor PIB medido en paridad de poder adquisitivo. De esta forma, como señala el autor, el país asiático está utilizando herramientas de poder blando para ampliar su esfera de influencia. Los acuerdos económicos y comerciales bilaterales en diversos países de África y América Latina son un claro ejemplo, pues resultan más beneficiosos para estos países que los clásicos préstamos del Fondo Monetario Internacional o del Banco Mundial. Así mismo, China se hace con el relativo control del comercio, la explotación de hidrocarburos o la gestión de empresas de dichos países. Además, en Europa ha llegado a acuerdos para la gestión de diversos puertos, como el del Pireo en Atenas o la terminal Best en el de Barcelona.  Recientemente, hemos visto como dentro de la lucha comercial y económica se han lanzado tratados comerciales como arma geoeconómica. Un claro ejemplo son el TTP y el TTIP, acuerdos dirigidos desde EEUU para frenar el comercio chino que han resultado fallidos. En contraposición, China ha lanzado proyectos enormes como la nueva ruta de la seda o el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura, enfocados a ampliar su dominio comercial y económico a nivel mundial.

 

En definitiva, pese a que, como señala Pedro Baños, resulta difícil concebir una guerra directa a nivel mundial, las tensiones son cada vez mayores y la historia nos enseña que en situaciones de caos sistémico como la actual, es probable que ocurra una confrontación directa por el poder y por el diseño de un nuevo orden mundial. Así se domina el mundo es una obra repleta de referencias a autores clásicos y expertos en geopolítica, así como ejemplos históricos y, aunque no deja de tener un halo pesimista propio del realismo político y cierta simplificación manifiesta en su carácter divulgativo, resulta una herramienta para comprender los entresijos de las relaciones internacionales, cómo se mueven los estados en el mundo actual y cómo intentan dar a conocer dichos movimientos a la opinión pública. Puede que se quede corta para los freaks de las relaciones internacionales, pero es una obra magnífica para iniciarse en el apasionante universo de la disputa por el poder mundial.


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